Estudiante de Ingeniería en Sistemas. Hondureño. Editor en Jefe de Smart Universe... O algo así.

WhatsApp apareció allá por el 2010 como un servicio de mensajería, algo novedoso por aquel entonces. Muchos pensaron que era algo inútil, puesto que ya existían Google Talkback, Facebook y los SMS. Pero lo que lo hizo tan exitoso fue su simplicidad y el “boca a boca”. Siete años después, más de 1000 millones de usuarios activos en todo el mundo prueban que esta app es un imprescindible.

Hoy, WhatsApp es considerado el invento del siglo. Algo que suena exagerado, pero cuando vemos lo mucho que ha cambiado la manera de comunicarnos, quizás no suena tan descabellado. Sin embargo, como en todo lo creado por el hombre, hay un lado bueno y uno malo. Hoy veremos ambas caras.

Lo peor

La gente está todo el día con el teléfono en la mano

Y en gran medida, WhatsApp tiene la culpa. Conversaciones que nunca terminan en las que llega una notificación cada cinco palabras, y el típico grupo que se creó para algo que ya no recuerdas, y que se acaba convirtiendo en un centro de difusión de contenido tonto que se traga toda la memoria de tu teléfono, son el pan de cada día en WhatsApp. Por otro lado, hay grupos con los que podemos compartir el material recogido a lo largo del día.

Por esa razón es imposible no estar conectado 24/7. Y el precio a pagar son momentos pequeños o grandes que nos hemos perdido por estar pendientes de los mensajes.

Puede ser la diferencia entre la vida y la muerte

En los últimos años, WhatsApp e imprudencia han sido la combinación para accidentes viales. Atender WhatsApp mientras se conduce no sólo es prohibido, sino que peligroso para el conductor y los que le rodean.

Pero también los peatones que van más pendientes de los mensajes que de ver por dónde andan son un riesgo, sobre todo para ellos mismos. Cuántos no habrán cruzado en rojo o por donde no debían, al ir despistados mirando el WhatsApp.

Nuestras relaciones cercanas cambian

Pensándolo fríamente, es curioso que una simple aplicación pueda influir y hasta modificar la forma en la que nos relacionamos con los demás. El componente social de WhatsApp es clave, y ha hecho que todo cambie.

De repente, un día aparece WhatsApp y ya no necesitamos hacer tantas llamadas. ¿Para qué, si hablar por WhatsApp es gratis? De repente, ya no necesitamos quedar tanto con la gente. ¿Para qué, si podemos hablar por WhatsApp en cualquier momento y desde cualquier lugar? De repente, ya no tenemos tantas ansias por volver a ver a esa persona que regresa tras un tiempo fuera. Total, hemos hablado todos los días por WhatsApp, ¿no?

Ha hecho que compartamos más

Cadenas, spam, etc.

Se volvió un nido de delincuentes

Hoy en día, los criminales han encontrado en WhatsApp una oportunidad para hacer de las suyas. Muchas estafas se han realizado, engañando a cientos de usuarios. No nos vayamos tan lejos, el mes pasado ocurrió una de ellas.

Lo mejor

Se volvió un nido de delincuentes

WhatsApp se ha convertido, en muchas ocasiones, una prueba fundamental para seguir la pista a delincuentes, e incluso prueba contundente para dar con ellos. No sólo eso, los mensajes enviados por los hechores, e incluso por las víctimas, son útiles para resolver crímenes, desde secuestros hasta asesinatos.

Ha hecho que compartamos más

WhatsApp es una potente vía por la que compartir con nuestros amigos y familiares. En cuestión de segundos podemos sacar una foto y compartirla con quien queramos, podemos darle la ubicación a cualquiera de nuestros contactos y ni tan siquiera es necesario que nosotros sepamos dónde estamos, podemos compartir un vídeo que nos ha gustado, podemos enviar un documento,…

En definitiva, ha logrado que compartamos más sobre nosotros.

Nuestras relaciones cercanas cambian

Pensándolo fríamente, es curioso que una simple aplicación pueda influir y hasta modificar la forma en la que nos relacionamos con los demás. El componente social de WhatsApp es su razón de ser, pero esto ha hecho que todo cambie.

De repente, un día aparece WhatsApp y ya no necesitamos hacer tantas llamadas. ¿Para qué, si hablar por WhatsApp es gratis? De repente, ya no necesitamos quedar tanto con la gente. ¿Para qué, si podemos hablar por WhatsApp en cualquier momento y desde cualquier lugar? De repente, ya no tenemos tantas ansias por volver a ver a esa persona que regresa tras un tiempo fuera. Total, hemos hablado todos los días por WhatsApp, ¿no?

Puede ser la diferencia entre la vida y la muerte

A veces, WhatsApp puede salvar vidas. Montañistas en problemas o conductores accidentados en zonas casi sin tránsito han podido salvarse con sólo enviar su ubicación por la aplicación.

La gente está todo el día con el teléfono en la mano

¿Qué tiene de positivo que la gente esté todo el tiempo atenta al móvil? Que está siempre localizable. La dependencia, o adicción, que tenemos de WhatsApp y también de otras aplicaciones, como Facebook, ha hecho que sea mucho más rápido localizar a alguien.

En muchas ocasiones, acabamos antes enviando un WhatsApp que haciendo una llamada. Y es que los hay que ya no atienden llamadas, pues prefieren hablar por WhatsApp, sea el asunto que sea.

Incluso en casos en los que la cobertura escasea, puede ser más factible enviar un WhatsApp y que el destinatario lo reciba, que no intentar hacer una llamada que, en el caso de que consigamos hacerla, posiblemente se va a escuchar muy mal.

En resumen:

WhatsApp es lo peor porque la gente está todo el día con el teléfono en la mano, puede significar la diferencia entre la vida y la muerte, ha cambiado nuestra forma de relacionarnos con los demás, ha hecho que compartamos más, y es un nido de delincuentes.

WhatsApp es lo mejor porque es un nido de delincuentes, ha hecho que compartamos más, ha cambiado nuestra forma de relacionarnos con los demás, puede significar la diferencia entre la vida y la muerte, y la gente está todo el día con el móvil en la mano.

En fin, ya dije lo que creo. Ahora me voy, ¡que no he visto WhatsApp en casi dos horas!