Estudiante de Ingeniería en Sistemas. Hondureño. Editor en Jefe de Smart Universe... O algo así.

El cambio es algo natural en todo, y la industria móvil no se queda atrás. Las pantallas curvas, las cámaras dobles, los teléfonos modulares… todo está muy bien, pero hay una cosa que ninguna empresa, ni una sola, será capaz de igualar en su vida. Es viernes y hay que relajarse, así que toca hablar de la que quizá sea la mejor función en un teléfono celular: las luces del Nokia 3220.

Cuando Nokia era la mejor empresa del sector, podía permitirse cualquier cosa al diseñar sus teléfonos. Y entre todas las locuras que hemos visto de parte de los finlandeses, sobresale el 3220. Puede que el modelo no les diga nada, pero seguramente han oído hablar del “teléfono de las lucecitas”.

El Nokia 3220 tenía cuatro luces que parpadeaban cuando recibías una llamada o un mensaje de texto. Según el tono que habías configurado para llamadas o mensajes, las luces se apagaban o encendían siguiendo un patrón distinto. Aunque ahora nos parece una anécdota divertida, lo cierto es que cada vez que te llamaban se liaba muchísimo, porque el teléfono vibraba mucho y se encendía como si tuviera vida propia, y la gente se te quedaba mirando como si estuvieses loco.

Nada de lo que tienen los smartphones hoy (entiéndase Siri, Google Assistant o Cortana) superará ese show de discoteca que el Nokia 3220 montaba. Si tenías 240 dólares y podías comprarlo, eras la sensación. De hecho, te lo puedes encontrar hoy en internet por 20 dólares por si eres un nostálgico.